31.7.12




"Viviana se asombró de lo fácil que fue para ambos cruzar la tramposa puerta de la intimidad. Igual que ella, Emir tenía una relación muy libre y feliz con su cuerpo y una vocación nativa para el placer. Como viejos amantes que algún infortunio hubiese separado, o como las mitades que los antiguos imaginaron se buscarían incesantemente, se reencontraron en la ternura y el deseo".

Mi relato seguiría más o menos así:
Viviana se alegró de que Emir hubiera llegado en ese momento. Supo que haber amado antes a otros hombres, le había mostrado sus propios vericuetos y los recónditos lugarejos ajenos. Sabía que su habilidad para amar y dejarse amar, habían crecido tanto como las ganas y la alegría por el encuentro. :)